Las ventajas de las gafas integradas

Más información Andrew Gordon

9 diciembre 2016

Hace poco concluimos un amplio programa de investigación cuyo objetivo era ayudarnos a entender mejor las necesidades de los prescriptores y usuarios de equipos de protección individual (EPI) para la cabeza en el trabajo.  Para nosotros, «la cabeza» lo incluye todo (el cerebro, los ojos, los oídos, la boca, etc.) y nos centramos en protegerla de manera exclusiva y sin descanso.  Las lesiones laborales en la cabeza son, después de todo, las que tienen más probabilidades de acarrear la muerte o una discapacidad permanente. Creemos que, al proteger la cabeza, preservamos la creatividad y el criterio que dan forma al mundo.

Utilizamos una combinación de diferentes métodos de investigación para obtener información de más de 250 prescriptores y usuarios del Reino Unido que se centran en los aspectos clave de la selección, la compra, la homologación y, finalmente, el uso de soluciones de EPI para la cabeza.

Cuando se les pidió que clasificaran (del 1 al 10) los factores clave a la hora de seleccionar EPI, el estudio puso de relieve que los prescriptores, compradores y usuarios siguen dándole bastante importancia a lo siguiente:

La comodidad para el usuario (un 55 % le dio un 9-10 de importancia)

La compatibilidad del producto con otros equipos (un 45 % le dio un 9-10 de importancia)

El estilo, es decir, cómo contribuye a la imagen del usuario y de la compañía (un 19 % le dio un 7-10 de importancia)

Con estas cifras, observamos que hay una preocupación y necesidad crecientes de una selección y compatibilidad sin complicaciones. Tanto prescriptores como usuarios quieren estar seguros de que sus EPI (es decir, cascos de seguridad, gafas, protección facial y protectores auditivos) son compatibles entre sí. Comprobar la compatibilidad, los diferentes riesgos y la normativa de los productos es una tarea abrumadora, especialmente en equipos para la cabeza donde el riesgo es máximo.  Una de las soluciones más claras a este problema es tratar la protección de la cabeza como un sistema e integrar elementos clave de forma intuitiva.

El objetivo de este artículo es resumir concretamente el contexto, los estudios y los beneficios de integrar las gafas en los cascos de seguridad.  Desde la introducción de nuestro innovador sistema Vision en 2001, las soluciones de protección ocular integradas son cada vez más populares. La frustración existente  relacionada con la compatibilidad revela que se puede hacer más para dar a conocer dichas soluciones.

Existen varias ventajas de integrar las gafas en un sistema de protección para la cabeza:

Mejor protección contra impactos: Dentro de la norma EN 166, hay diferentes grados de fuerza de los impactos para las gafas y la protección facial. Las gafas de seguridad independientes son conformes al grado F (impacto de baja energía), lo que equivale a soportar un golpe de un objeto que viaja a hasta 45 metros por segundo. A menudo, los sistemas de protección ocular integrados pueden ofrecer una protección superior. En 2013, mejoramos el pionero casco integrado Vision, lo que dio lugar al Vision Plus.  Este sistema de casco de seguridad fue el primero y el único en incorporar protección ocular de grado A para resistir golpes a hasta 190 metros por segundo.  Este grado de protección no se puede conseguir con unas gafas de seguridad independientes.

Es más fácil y económico satisfacer a los usuarios: El uso de gafas graduadas es cada vez más común entre la población a nivel mundial.  En el este de Asia, por ejemplo, entre el 80 % y el 90 % de los mayores de 18 años que residen en zonas urbanas tiene miopía. En el Reino Unido, el porcentaje de la población que utiliza gafas graduadas ha aumentado en un 8 % en los últimos cinco años, pasando del 61 % en 2011 al 69 % en 2016.

Para el Reino Unido, esto supone un desafío a nivel de salud y seguridad, ya que, de los 17,4 millones de personas (en edad de trabajar) que se dedican a trabajos manuales, 12 millones llevan gafas graduadas mientras desempeñan su trabajo día a día.

Una ventaja clave de las gafas integradas en un sistema de seguridad de casco es que una proporción considerable de las soluciones disponibles están diseñadas para permitir el uso de gafas graduadas bajo las gafas de seguridad. Una de las soluciones alternativas es proporcionar a los trabajadores gafas de seguridad graduadas, lo cual requiere mucho tiempo y dinero.  Otra opción es llevar unas gafas de seguridad especiales sobre las gafas graduadas (a veces llamadas «sobregafa»), lo cual, por naturaleza, es más incómodo y genera más reticencia por parte de los usuarios.

Reducción de los costes: Los encargados de salud y seguridad y responsables de instalaciones siguen dando cuenta de la pérdida o el deterioro frecuente de las gafas de seguridad entregadas a los trabajadores. Esto no solo tiene una implicación económica (por los repuestos), sino que además pone de manifiesto que las gafas se usan de forma incorrecta (o no se usan) para tareas de alto riesgo, y, por consiguiente, que los trabajadores corren el peligro de sufrir una lesión. A largo plazo, gracias a que reduce la pérdida y el deterioro de las gafas, un buen sistema de seguridad de casco integrado puede ahorrar muchos gastos. Según nuestro amplio estudio de mercado de 2015, las empresas pueden ahorrar hasta un 29 % (en comparación con el uso de un buen casco de seguridad y unas gafas independientes) al año por trabajador.

Es demasiado fácil que las gafas de seguridad se deterioren o se rayen cuando no se llevan puestas, ya que se suelen dejar con las herramientas u otros objetos pesados que pueden rayar el cristal o romper el cristal y la montura.  Un sistema integrado evita estos riesgos al incorporar las gafas al casco, garantizando que no sufren ningún daño. Además, al estar en el casco, las gafas se pueden levantar cuando no sean necesarias, lo cual elimina la posibilidad de que se pierdan.

Elección más amplia: Dentro de la norma EN 166, hay requisitos específicos para la calidad óptica y los tonos de los cristales de las gafas. Al igual que con las gafas de seguridad independientes, las soluciones integradas se pueden diseñar con diferentes revestimientos y tonos en virtud de la tarea para la que se vayan a utilizar y son completamente intercambiables cuando una tarea exige el uso de gafas diferentes. Hay numerosas opciones en cuanto a la forma, el ajuste y los tonos de las gafas integradas, lo que garantiza que existe una solución inteligente que se puede adaptar a los entornos de trabajo más dinámicos.

El estudio también destaca que, entre aquellos que conocen los sistemas de gafas integrados, existe cierta preocupación sobre el peso añadido al casco cuando las gafas no se usan o no son necesarias.  La formación podría ayudar a disipar estas preocupaciones, ya que, en concreto, esos sistemas que utilizan material ABS para la parte del casco de seguridad pueden lograr la misma o mayor resistencia con menos material. En otras palabras, el elemento de las gafas integradas del sistema se puede añadir sin apenas (o nada de) peso adicional, mientras que muchas opciones de casco de seguridad independiente necesitan más material para lograr la misma resistencia.

Con tantas ventajas para el prescriptor y el usuario, no es ninguna sorpresa que el uso de cascos con gafas integradas sea una tendencia creciente con muy buena acogida. Dado que la compatibilidad de elementos independientes genera cierta preocupación, es alentador saber que hay soluciones útiles ya disponibles. Nosotros, como sector, todavía tenemos mucho trabajo que hacer para ayudar a que estos beneficios se consoliden y se materialicen.